miércoles, junio 08, 2011

ATHEIST- Jupiter (2010)

No voy a ceder a la tentación de hablar del pasado de ATHEIST ni a comparar este disco con sus primeras y muy influyentes publicaciones de hace veinte años. Más que nada porque no creo que haga falta. Cada disco tiene sentido por sí mismo y este “Jupiter” no necesita ser puesto en la balanza frente a sus predecesores, no rinde cuentas a su propio pasado y no se plantea quedar bien ni cumplir las expectativas de nadie. Además sería imposible en un caso como éste cumplirlas al cien por cien y no defraudar a nadie: hagan lo que hagan despertarán antipatías, si cambian porque cambian y si no, por no hacerlo.

Todo consiste en escuchar el disco pensando que se trata de cualquier otro grupo, por ejemplo uno desconocido, y tendremos una visión poco o nada condicionada. Desde ese punto de vista, estamos ante un álbum moderno, novedoso, que se mueve en un estilo perfectamente actual, un trabajo razonablemente complejo pero sin pasarse y sin abusar de la técnica. Tiende hacia ritmos sutiles pero no demasiado entrecortados, de hecho una vez que pasan los dos primeros temas abunda en tempos rápidos hasta el punto de abusar de ellos. Estructuras variadas y cambiantes y un estilo general que los sitúa más en el Progresivo que en el Técnico completan el panorama.

Se trata de un disco muy coherente, muy homogéneo, y por ello mismo muy honesto, al margen de gustos personales, que son otra historia. Lo cierto es que no se les puede achacar que estén intentando resucitar viejas glorias o que el disco sea excesivamente pretencioso. En realidad es incluso poco ambicioso, dada la capacidad instrumental que posee el grupo y el tipo de música que, si hubieran querido, podrían haber desplegado. Pero eligen no hacerlo en favor de la música y de las ideas, y eso es un gran punto a su favor.

Aquí no hay devaneos jazzísticos ni exhibiciones de técnica instrumental, sólo el gusto por componer música y crear temas. Aunque si no hay jazz ni samba ni acrobacias tampoco hay mucho Death Metal. Ni mucho ni nada, en realidad, es Metal sin más, con aires de VOÏVOD, DEATH o CYNIC, las citadas inclinaciones progresivas y una gran intensidad en la ejecución, pero no pertenece a ningún subgénero del universo extremo. Es un trabajo maduro que ofrece -y necesita- una larga serie de escuchas, un disco plagado de detalles y, sin duda, la obra de unos músicos solventes y experimentados.

Ahora bien, aunque apuesten por las ideas antes que por la técnica, de lo primero andan escasos: los riffs son poco directos y de una regularidad rítmica que aburre, los temas no tienen la suficiente personalidad propia y se desfiguran unos frente a otros (con honrosas excepciones como “Faux King Christ”), muchos cambios resultan poco naturales e incluso chocantes, porque no se sabe bien a qué vienen, y algunas partes se pueden volver algo cargantes, aparte de que la voz lo es casi de forma continua. Y luego está el mencionado uso y abuso de velocidades rápidas, que se repite en la mitad de los temas, incluso en varios seguidos, lo que hace aún más difícil que tengan su propia identidad.

Está claro que saben tocar, componer y presentar unas producciones de alto nivel y factura totalmente profesional, pero los temas de “Jupiter” parecen a ratos una colección de ideas secundarias abandonadas tras las sesiones de algún disco de primera línea, quizá no deslumbrante pero al menos sí más ingenioso.

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